Pasar horas frente a una pantalla no solo afecta la espalda — el hombro también paga la cuenta, y suele avisar tarde.
La postura encorvada frente al escritorio tensiona más que la espalda: con el tiempo, limita el rango de movimiento del hombro y puede derivar en dolor o lesiones que parecen aparecer “de la nada”.
Por qué el escritorio afecta al hombro
Mantener los hombros hacia adelante durante horas acorta los músculos pectorales y debilita los de la parte alta de la espalda, alterando la mecánica normal de la articulación.
Rotaciones de hombro
Círculos lentos y amplios, hacia adelante y hacia atrás, 10 repeticiones cada dirección, ayudan a mantener la lubricación articular durante jornadas largas sentado.
Estiramiento de pectoral en marco de puerta
Colocar el antebrazo en el marco de una puerta y girar el cuerpo suavemente hacia el lado contrario estira el pectoral, contrarrestando directamente la postura encorvada.
Retracción escapular
Juntar los omóplatos como si se quisiera sostener un lápiz entre ellos, manteniendo 5 segundos, fortalece los músculos que la postura de escritorio tiende a debilitar.
Pausas activas cada hora
Levantarse y repetir esta secuencia brevemente cada hora de trabajo previene la rigidez acumulada mucho mejor que hacerla una sola vez al día.
