El yoga no es solo para personas flexibles. Estas 5 posturas básicas son el punto de partida perfecto.
El yoga no requiere flexibilidad. Requiere consistencia. La flexibilidad es un resultado de la práctica, no un requisito para empezar. Los beneficios van mucho más allá: reducción del cortisol, mejora de la calidad del sueño, aumento de la conciencia corporal y fortalecimiento muscular progresivo.
Postura 1 — Montaña (Tadasana)
De pie, pies juntos o al ancho de las caderas, brazos a los lados. Distribuye el peso uniformemente. Activa el abdomen, abre el pecho, relaja los hombros. Sostén 5 respiraciones profundas. Enseña alineación postural y conciencia corporal.
Postura 2 — Perro boca abajo (Adho Mukha Svanasana)
Desde cuatro puntos, empuja las caderas hacia arriba y atrás formando una V invertida. Si tienes poca flexibilidad, dobla las rodillas ligeramente. Sostén 5-10 respiraciones. Descomprime la columna y mejora la circulación.
Postura 3 — Guerrero I (Virabhadrasana I)
Un pie adelante, el otro atrás. Dobla la rodilla delantera a 90 grados. Brazos arriba, hombros lejos de las orejas. Fortalece cuádriceps, glúteos y core, y mejora el equilibrio. Repite del otro lado.
Postura 4 — Niño (Balasana)
Arrodíllado, siéntate sobre los talones, estira los brazos al frente. Frente en el suelo. Estira la espalda baja, caderas y tobillos. Usa el alivio de estrés lumbar que necesitas después de horas de escritorio.
Postura 5 — Cadáver (Savasana)
Acostado boca arriba, brazos a los lados, palmas hacia arriba. Cierra los ojos y suelta completamente el cuerpo. Activa el sistema nervioso parasimpático. Sostén 5 minutos mínimo. Es la postura más importante y la más ignorada.
