La higiene del sueño se refiere al conjunto de hábitos y condiciones que favorecen un descanso de calidad. Muchas personas duermen las horas “correctas” pero siguen despertando cansadas, por hábitos que interfieren sin que se noten a simple vista.
La pantalla antes de dormir
La luz azul de celulares y pantallas suprime la producción de melatonina, la hormona que regula el sueño; reducir su uso 30 a 60 minutos antes de acostarse mejora la calidad del descanso.
Horarios irregulares confunden al reloj biológico
Acostarse y despertar a horas muy distintas entre semana y fin de semana altera el ritmo circadiano, generando una especie de jet lag social.
La cafeína dura más de lo que parece
La cafeína puede permanecer activa en el cuerpo hasta 6 horas después de consumirla, por lo que una taza de café por la tarde puede seguir afectando el sueño en la noche.
El cuarto como espacio exclusivo para dormir
Usar la cama para trabajar, ver series o comer entrena al cerebro a asociar ese espacio con actividad, no con descanso.
La temperatura importa más de lo que se piensa
Un cuarto ligeramente fresco, entre 18 y 20°C, favorece el descenso natural de la temperatura corporal necesario para conciliar el sueño profundo.
