A diferencia de otros órganos, los riñones pueden perder buena parte de su función sin generar ningún síntoma evidente. Reconocer las señales indirectas es la única forma de detectar un problema a tiempo.
Hinchazón en pies y tobillos
Cuando los riñones no filtran bien el exceso de líquido, este se acumula en las extremidades inferiores, generando hinchazón que empeora a lo largo del día.
Cambios en la orina
Espuma persistente, color más oscuro de lo habitual, o necesidad de orinar con más frecuencia durante la noche pueden ser señales tempranas de que los riñones están trabajando de más.
Fatiga que no mejora con el descanso
Los riñones producen una hormona clave para generar glóbulos rojos; cuando su función disminuye, puede aparecer una fatiga persistente relacionada con anemia.
Presión arterial difícil de controlar
Los riñones y la presión arterial están estrechamente conectados: una hipertensión que de pronto se vuelve difícil de manejar puede señalar un problema renal de fondo.
Quiénes tienen más riesgo
Personas con diabetes, hipertensión de larga evolución, o antecedentes familiares de enfermedad renal deberían solicitar un chequeo de función renal de forma periódica, aunque se sientan bien.
Este contenido es informativo y no sustituye una valoración médica. Si notas varias de estas señales juntas, consulta a un médico para una evaluación de función renal.
