El aguacate se volvió sinónimo de “grasa saludable” — pero limitarse a él deja fuera opciones igual de valiosas y más accesibles.
Cuando se habla de grasas saludables, el aguacate suele ser la primera y a veces única referencia. Ampliar el repertorio no solo da más variedad, también asegura un perfil más completo de nutrientes.
Frutos secos y semillas
Nueces, almendras, chía y linaza aportan grasas monoinsaturadas y poliinsaturadas, además de fibra, en porciones pequeñas y fáciles de incorporar a cualquier comida.
Pescados grasos
Salmón, sardina y atún son de las mejores fuentes de omega-3, un tipo de grasa asociada con beneficios cardiovasculares que el aguacate no aporta en cantidades significativas.
Aceite de oliva extra virgen
Además de su perfil de grasas saludables, contiene compuestos antioxidantes; usarlo en crudo, sobre ensaladas o platillos ya cocinados, conserva mejor sus propiedades.
Huevo, con moderación y sin miedo
La yema de huevo aporta grasas saludables y nutrientes que se pierden si solo se consume la clara; la evidencia actual no respalda eliminarlo por completo en personas sanas.
El error de eliminar todas las grasas
Las dietas muy bajas en grasa pueden afectar la absorción de vitaminas liposolubles (A, D, E, K); el objetivo no es evitarlas, sino elegir las fuentes con mejor evidencia.
